Hoy como cualquier otro día te echo de menos. Y no sabes cuánto cuesta
reconocer que sigues aquí aunque no pueda verte. Pero llevo buscándote
desde el mismo día que supe con certeza que no volverías a cruzarte en
mi camino.Nunca más...me dije, pero es tan difícil. Es tan agotador
pensar en lo que no se debe pensar, callar cuando quieres gritar,
levantar y caer cien veces al día, reír sin saber que preferiría llorar.
Y es este conflicto de emociones lo que siento a cada segundo, y aunque
parezca que no, aunque me distraiga por momentos, duele. Yo pensaba que
esto...sería diferente. Si los demás pueden olvidar y rectificar ,¿por
qué yo no? Y aquí sigo pidiéndome perdón a cada momento, cada vez que
los recuerdos bombardean mi cabeza y mis ojos empiezan a buscarte. He
perfeccionado tanto ese momento, en el que tú y yo, volvamos a vernos,
que a veces sólo siento que actúo, por si apareces...de casualidad. Es
sentirme culpable por cada pensamiento que ronda mi cabeza, es pensar
que me he quedado atascada en aquel gran error, es contarme que nunca
voy a cambiar. ¿Y qué hago?¿me siento y espero? ¿pero a qué o quién
anhelo? si las oportunidades pasan y yo no quiero aprovecharlas, por
quedarme en mi error, entonces yo soy sólo la culpable de todo mi
desastre. Y es que la rabia y el rencor son más fuertes que la razón y
el corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario